Terriente tiene hechuras de pueblo grande: su Iglesia posee atrio con grandes arcos de medio punto, la Ermita de la Virgen confundida a menudo por el visitante con otra Iglesia, su ayuntamiento del S.XVI, ejemplo de la prestancia de la arquitectura serrana.

Sus calles se engalanan con flores y otros adornos, por lo que merece una visita sin prisas.

Y si nos alejamos del pueblo, llegaremos a uno de los tesoros del solaz serrano: El Algarbe, zona recreativa donde enormes pinos ofrecen sombra en verano y sus balsas atesoran especies de flora y fauna singulares.