Gea de Albarracín ofrece al visitante mil y una caras distintas: romana y morisca, señorial y castiza, religiosa y pagana.

Pasear por el trazado árabe de sus callejuelas descubriendo sus imponentes construcciones es un placer que ningún viajero debería perderse. Al igual que adentrarse en su acueducto romano, una de las obras hidráulicas más importantes de la Península Ibérica.