En la Sierra de Albarracín podéis encontrar una gran obra de ingeniería que ha llegado desde la época de los romanos a nuestros tiempos: el acueducto.

Tiene tramos visitables, y podéis visitar también el Centro de Visitantes del Acueducto, que se encuentra en la entrada de la localidad de Gea de Albarracín (más abajo podéis descargar el díptico con toda la información de este centro).

El acueducto romano

Este acueducto, de casi 25 Kms. De recorrido, discurre inicialmente junto al río Guadalaviar, del que toma las aguas, con una conducción que alterna las galerías excavadas en la roca con canales a cielo abierto.

Cerca del núcleo actual de Gea de Albarracín, el acueducto se hace subterráneo, con una galería que discurre en ocasiones a 60 metros
de profundidad y vuelve a aflorar a la superficie al aproximarse a Cella.

Para su construcción se excavaron 9 kilómetros de galerías, dotadas de casi un centenar de pozos de ventilación. En total se ha calculado que se evacuaron aproximadamente unos 50.000 m3 de roca. El acueducto poseía una pendiente media de un tres por mil, con un abundante caudal próximo
a los 300 litros por segundo.

Su finalidad era el suministro de agua al núcleo urbano de la ciudad romana que existió, desde el siglo I a.C., en la actual Cella, aunque dado
su importante caudal no se descartan otros usos relacionados con instalaciones artesanales (batanes, fraguas o molinos).

No se sabe el periodo de tiempo que este acueducto pudo estar activo, aunque con seguridad en el momento de la conquista cristiana de Cella no se encontraba en funcionamiento, como indica la búsqueda y el hallazgo de la actual fuente. Tras el abandono del acueducto, los tramos excavados en la montaña fueron utilizados como refugio de pastores y agricultores y guaridas de animales.